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Lances de amistad

Presentación «Al alimón» y «Maldito parné»

 
 
Por NICOLÁS RAMÍREZ
 
Este capricho de encerrar la Tauromaquia en un calendario, de encajonar siglos en meses, y el arbitrio, la licencia de despacharla en doce alimones y en 366 líneas, no son más que lances de amistad.

Esta faena sólo se explica por el afán ilustrado de estos dos workers de la Hispano y de lo hispano que se obstinan en endosarnos, time after time, años sabios y vitaminados. (Y ahora a pares). Para 2016, sobredosis de casticismo. Coplas y toros. Sapiencia cañí.

Así que el mano a mano cotidiano y trianero de este Antoñete reconvertido en Niño del Altozano y la Isabeniña, la granadina cuya risa fulmina como un volapié de Frascuelo, es el responsable de este disparatado Al alimón, al que quizás el tiempo pase factura y venga a engrosar un día, por su tufo taurófilo, el Index calendariorum prohibitorum.

Cómplice soy, y vergüenza siento, y dejémoslo en vergüenza torera.

Vienen tiempos duros para la Tauromaquia, porque los toros son una fiesta muy seria. Y aunque la Tauromaquia no sea en el fondo más que la respuesta civilizada de la Ilustración al matadero y al toro de la Vega, hoy entra en el saco roto de la barbarie. El antitaurinismo no es nuevo. Siempre ha habido partidarios y detractores de los toros, en España y fuera de España, gente a la que ha gustado la fiesta y gente a la que no, como debe ser. La afición de los toros pa toermundo no es igual, canta Camarón. La cultura, la literatura, el arte hispanos están manchados de tauromaquia, de Goya a Picasso, de Cervantes a Ortega, de Blanco White a Chaves Nogales, de Machado a Lorca, de Fernández Flórez a Savater, de Ferlosio a Antonio Burgos. Unos han querido ver las palmas, otros los pitos; unos se sientan al sol, otros a la sombra. Y la tauromaquia es una rosa de pitiminí con espinas como cuernos: civilización y barbarie, arte y carnicería, machismo y belleza, sol y sombra, palmas y pitos. Y hasta el rabo todo es toro.

El poder es otra cosa. Y la propaganda. De Fernando VII a Artur Mas la política taurina traza un arco incierto. Si el abyecto borbón imprimió el casticismo que ha imperado en la fiesta nacional, la solución catalana es su contrapunto, el bajonazo de un nacionalismo encabronado a la yugular de lo hispano. ¿Declararán un día México y Lima los toros cruento espectáculo colonial? ¿Habrá corridas en China? ¿Se extinguirán los toros? En Sevilla, no hay problema: si se pierde la afición, vendrá el parque temático.

En cualquier caso, siempre nos quedará el Cossío. Y Portugal. Fue Camoens quien vaticinó el arte de Costillares en una octava real de sus Lusíadas, que podría ser fado, copla o pasodoble, y que me van a permitir declamar en la traducción que hizo en el siglo XVII Benito Caldera:
 

Cual en sangriento corro alegre amante
viendo la hermosa dama deseada
al toro busca y pónese delante
silba, salta corriendo la estacada,
más al fiero animal en el instante
que con la altiva frente va inclinada
duro, bramando corre, el ojo cierra,
derriba, hiere, mata y pone en tierra.

 
Polvo somos. Y tiempo.

Ahí está el calendario para los valientes que quieran leerlo. Y «que Dios reparta suerte», a la fiesta de los toros en un mundo global, y a ustedes para lidiar con tino el año próximo.

Gracias.
 

Capricho español

Calendarios Time Sapiens 2016

Más que un capricho: dos.

Porque dos son los calendarios que presentamos para 2016, y ambos sobre temas muy típica/tópicamente españoles: coplas y toreros.

«Maldito parné» dedica sus páginas a un género de canciones, que se hizo a sí mismo a base de innovar sobre tradiciones seculares y refinamientos sobrevenidos. Los poetas, músicos y cantantes que las alumbraron junto al público que las hizo suyas, acuñaron con ellas una particular manera de metabolizar los conflictos de su época. Liberadas del anatema del tópico, hoy son patrimonio que ya transita por la nueva-vieja aventura de ser uno mismo sin negar a los otros.

Lo escriben Ángel de Quinta y Rafael Gómez que, además de por formación y afición, saben de copla gracias a la madre que los parió y demás familiares, vecinos y ambiente en el que se criaron. Y a su capacidad de apreciar en aquello que formaba parte de lo cotidiano, algo pleno de significados y valores. Sobre los personajes e historias, reales y ficticios, que pueblan el género, llenan estas páginas de cariño y una «jartá» de salero.

«Al alimón» presenta 24 semblanzas y semblantes 24 de algunos de los más ilustres «hijos del matadero».

Se muestran, sin aceros ni engaños y con la cara bien alta, dos docenas de figuras del toreo y las nobles rivalidades que los ligaron, en una peculiar manera de recorrer la historia de la Tauromaquia moderna.

Nicolás Ramírez escribe y describe con exquisito gusto a lo largo de 366 líneas (una por cada día del bisiesto 2016) el cordial combate entre diestros, sus triunfos y tragedias bajo el eco de los aconteceres históricos y sociales que marcaron y marcan sus diferentes épocas.

Esperamos que os gusten.

Para verlos en detalle, clic aquí: «Maldito parné» «Al alimón»

 

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